miércoles, 20 de agosto de 2014

EDDA DELL ORSO L'absoluto naturale








































"Cuando comencé a usar la dinamita creía en muchas cosas. Ahora solamente creo en la dinamita"

(John Mallory)



 


¿Quién es Edda dell Orso?. ¿Cuál es la verdadera naturaleza de su grandeza?. ¿Por qué es tan poco conocida?… las preguntas se agolpan en mi mente, aunque, les aviso, no esperen respuestas aquí.  Me daría por satisfecho con encender una pequeña luz  que les sirviese de modesta guía y tenue faro en la inmensa aventura que es su voz y su música.

 Pero tal vez sea mejor comenzar desde el principio. Por mi principio más bien. Creo que caí rendido a sus pies, al menos conscientemente, la primera vez que vi "Giu la testa/Agáchate maldito" (Sergio Leone, 1971). Es ésta la menos conocida y en mi opinión el más hermoso capítulo de la segunda trilogía de Sergio Leone. Aquel tríptico -sublime, imperfecto, poético y también político- iniciado por "Hasta que llegó su hora / C'era una volta il west"" (1968) y finalizado década y media más tarde con "Erase una vez en America" (1984). Como ya dije arrinconada cuando no olvidada, narra la relación entreverada de complicidad y traición, casi una competición de aparente cinismo en pleno México revolucionario, entre el jefe de una saga de bandidos local llamado Juan Miranda (un sentimental buscavidas, realista y desencantado, dedicado, en medio de una época de cambios, a pescar en río revuelto, encarnado por un Rod Steiger que pocas veces estuvo mejor) y un antiguo miembro de ejército revolucionario irlandés de paso a los Estados Unidos (James Coburn labrándose el mito, en pleno apogeo de su mojo), casi un ángel de la muerte. 


  John Mallory es un aventurero forzosamente descreído, empujado a ello en parte por elección personal y en mayor parte aún impelido por el destino. Un tipo ducho en el manejo de explosivos y desde hace tiempo a sueldo del mejor postor, al que nada parece importarle más que la dinamita (y aquí que cada uno haga las analogías que mejor estime). Pese a su pétrea máscara ribeteada de cinismo y pragmatismo, un tipo mucho más sentimental de lo que pretende hacernos creer. Un hombre que lleva a cuestas una pesada carga. Tan presente siempre que parece incapacitarle en labrarse un futuro. 


 Hay una escena -larga y hermosísima- en la película que lo explica todo. Los cinéfilos tal vez le achaquen mil defectos (Un flashback con el flu embellecedor, la digresión justificativa, la cámara lenta, etecé, etecé). Dándoles la razón es precisamente todo eso lo que a mi me atraparía definitivamente. Vemos a un trío -dos hombres jóvenes, James y Sean, y una mujer hermosa- subidos a un coche descapotable. Felices y despreocupados en medio de lo que quiere ser la campiña irlandesa. Risueños, besándose, viviendo el momento. En la frente de uno de ellos, el conductor,  algo que parece un lunar y que semeja a un agujero de bala. Algo que, más tarde, con el devenir de los hechos, nos hará volver a pensar en ello. John apartando el rostro a su camarada Sean mientras besa a la muchacha apasionadamente. Su pie pisando al de su amigo sobre el pedal del acelerador. Cambiamos de escena y vemos a James admirado ante la vehemencia y el empeño de Sean, aleccionando a la población contra de los invasores británicos, haciendo proselitismo de un viejo/nuevo país. Enseguida sabemos que al contrario que él, un hombre de acción, rudo y un tanto acomplejado por su falta de instrucción intelectual, Sean es el líder,  el pensador, el ideólogo. Nos bastará con la mirada de Coburn darnos cuenta; transparente, admirada, fraternal, casi devota. Y al fondo, en principio en un segundo plano, en realidad presente como el mejor de los personajes, la música de Morricone. El lecho de cuerdas andante, Alessandroni fischiando, el clavicordio, la base rítmica … todo en progresión como única -y todavía misteriosa- explicación.

 Una tercera escena. En el pub. Parroquianos, pintas de Guinness y James apoyado de espaldas en la barra, en una esquina frente al espejo, pareciendo esperar. Dos soldados del ejército de su graciosa majestad que irrumpen, armados, gritando, empujando a un pobre desgraciado. Su rostro cabizbajo y magullado. Derrotado. "Shone, shone, shone" … Sean. Los dos amigos juntos de nuevo. Sólo que no hay risas, ni camaradería, ni complicidad. El espejo del pub, un actor más, una pequeña ventana que ilustra los estadios del alma de Mallory; sorpresa, temor, furia, ira. Por este orden. Vencido, el preclaro revolucionario, la cabeza pensante no es ahora más que un delator. Magullado, avergonzado, impotente. El espejo otra vez. Las miradas que se cruzan de nuevo. La clemencia, el perdón, la traición. Todo entreverado, luchando por ver quién o qué resulta vencedor. "Sean, Sean, Sean… Sean, Sean" (Se ha dicho -y es cierto- que Edda nunca cantaba un texto sino más bien onomatopeyas y sonidos que surgían de lo que la música le sugería) es acaso una de las frases -o sonidos, o sensaciones, como quieran- más elocuentes que jamás he escuchado. Lo que fue y lo que pudo haber sido, lo que ha terminado por ser en esa frase. El final, dos finales en realidad -uno literal, el otro sentimental- de dos amigos. La mirada última, un breve instante para la duda. Y bullendo entre todo ello un montón de ideas; El pueblo frente a las élites. La traición y la decepción. El perdón, un perdón que no se puede otorgar, tan sólo ganarse. Ni una palabra, únicamente "Sean, Sean, Sean". La despedida silenciosa y un disparo que es una adiós a tantas cosas.

 Romántica e idealista, surcada de un fatalismo nihilista, "Agáchate maldito" es una fábula acerca de la política y las grandes ideas, pero sobre todo un cuento acerca de la pequeña realidad que al final conforma nuestras vidas. Una fresco sobre la amistad en medio de un conflicto histórico en el que el autor toma posición. Contra todos aquellos que pretenden regir nuestro destino, inmaculados, aquellos que nunca se ensucian pero que no dudan en exigirnos que nos ensuciemos y sobre todo una mirada respetuosa hacia los pequeños actores que conforman ese escenario, meros peones en el tablero de los poderosos. Ambiciosa como pocas, toma riesgos de los que no siempre sale inmune. Combina y contrapone anarquía y cristianismo, ideales y pragmatismo, sin tomar partido como axioma genérico sino en el caso en particular. Profundamente individualista, aboga por la libertad y los principios como algo que cuesta pero también irrenunciable, y antepone los anhelos del individuo frente al grupalismo falsamente solidario. Los principios frente a todo lo demás, aunque esto conduzca irremisiblemente al sacrificio. Dos situaciones similares (la delación de Sean en la Irlanda republicana, la del doctor Villegas en el México revolucionario) y dos formas distintas de afrontarlo. Frente a la huida y la abdicación de los ideales en el primer caso, la beligerancia y posterior inmolación para lograr mantenerlos en el segundo. La aparición súbita de una segunda oportunidad capaz de redimir los errores del pasado, no volver a cambiar seres humanos inocentes por conceptos elevados.










Edda dell Orso nació en Génova y desde muy niña comenzó a estudiar piano en el conservatorio, impelida por su padre, quién soñaba verla convertida en una gran concertista. El problema es que ella estaba subyugada por el canto. A escondidas participaba en coros y tan solo una vez encauzados sus estudios de piano su padre permite que tome lecciones de canto a las órdenes de Italo Brancucci. Era este un prestigioso maestro, padre de Maria Cristina Brancucci, más conocida como Christy (Sí, la del majestuoso "Deep down" de Morricone para la película "Diabolik"). Pese a estar sólo un año debido a su muerte Edda siempre lo ha reconocido como el maestro gracias al cual desarrolló su peculiar estilo. Un estilo de técnica casi perfecta pero no constreñido por la partitura, sino permitiéndole interpretarla a su modo hasta lograr un sentir intransferible
que terminase por dotar a la partitura de un vuelo y una hondura personal.


Tras formar parte de diversos coros ingresa en el de Franco Potenza, maestro dedicado a lo que hoy llamamos música de librería y que en aquel entonces se denominaba, muy apropiadamente, colonne sonora. Sintonías, melodías, ilustraciones sonoras por encargo para cine, televisión y programas de radio. Pronto se convierte en primera voz solista de dicho coro y allí será donde conozca a Alessandro Alessandroni con cuyo I cantori, tendrá larga y fructífera colaboración. Todavía en formación hace coros en discos de Fabrizio de André o Francesco di Gregori, pero su revelación ante el mundo será con "Hasta que llegó su hora / "C'era una volta il west". Ya había colaborado brevemente con Ennio Morricone en "Malamondo" (Paolo Cavara, 1964) o "El bueno, el feo y el malo" (Sergio Leone, 1966) pero será con "C'era una volta il west" donde todas las piezas encajen con singular perfección. Una arquitectura a tres bandas que a día de hoy sigue refulgiendo impecable; Los paisajes panorámicos, los primeros planos de los ojos, los rostros caravaggiescos y la parquedad en palabras de los actores combinados con la música. Una música que aúna moderada experimentación y clasicismo elegante, en absoluto atiborrada de notas y acordes sino más bien parca. Pocas elegidas, estiradas en sucesivos -e inventivos- tratamientos instrumentales de un lirismo a menudo desarmante. Musica libre y poderosa. Y finalmente, como guinda definitiva, la voz. Su voz. Un personaje más, el personaje definitivo. Evocadora, carnal, delicada, rotunda… capaz de suscitar una catarata de sentimientos. Tantos como puedan darse en el alma humana. Logrando el prodigio no sólo de retratarlos sino de trascenderlos hasta abrir campo casi infinito a los que un futuro puedan suscitarse. Todo ello, está de más señalarlo, desde la serenidad y la elegancia más absoluta. desde el absoluto naturale. Una cosa verdaderamente prodigiosa.


Sospesi nel cielo (Malamondo)





A partir de ese momento las colaboraciones con Morricone son incontables; La donna invisible, Una lucertolla con la pelle di donna, Diabolik, Veruschka (poesía di una donna), 4 mosche di velluto grigio, La estacione dei sensi, Meti una será a cena, La foto prohibiste di una signora per bene, Vergogna schifosi, Escalation, La Califfa, Gli Scasinatori, L'ocello dalle piume di cristallo… la lista es interminable. Decía El Maestro que lo que más le gustaba de Edda dell Orso no era sólo su voz, incomparable, sino su capacidad para leer no sólo lo que estaba en la partitura sino, sobre todo, de interpretar y entender aquello que no estaba. Que no era únicamente una intérprete sino que era, también, un músico, un igual. 

Escalation


 Pero no solo trabaja con Morricone. Lo hará con prácticamente la plana mayor de los compositores italianos; Con Piero Umiliani ("Svezia, inferno e paradiso", "Il corpo", "Angeli bianchi, angeli neri", "Questo sporco mondo meraviglioso", "La ragazza fuoristrada"…), Stelvio Cipriani ("Femina ridens"), Gian Franco Plenizio ("La gatta in calore"), Armando Trovajoli ("Paolo il caldo", "Sesso mato"), Berto Pisano ("Kill!", "La svergognata"), Gianni Ferrio ("La poliziotta"), Marcello Giombini y ¡Antón Garcia Abril! ("4,3,2,1, morte"Giorgio Gaslini ("La notte dei diavolo"), Luis E. Bacalov ("La superstestimone", "Il grande duelo"), Piero Piccioni ("Un modo di essere donna"). También con el gran Bruno Nicolai -director de orquesta, colaborador de Morricone y por cuya obra uno siente especial devoción- en "Tutti i colori del biuo", Femini insaziabili", "De Sade'70", "Philosophy in the boudoir", "Agente speciale LK", "Una vergigne tra i morti viventi"…

Mary's theme (Femina ridens)





 El elenco de directores con los que trabaja es igualmente asombroso; Dario Argento, Luigi Scattini, Luchino Visconti, Sergio Sollima, Jess Franco, Alberto Lattuada, Mario Bava, Jose Maria Larraz, Pietro Schivazappa, Ettore Scola, Giusseppe Patroni Griffi, Pupi Avatti, Ducio Tessari, José María Forqué, Salvatori Samperi, Luigi Comencini… ¿Las películas?. Pues hay de todo. Lo único que no baja nunca del notable son las partituras y su voz. Unas veces en primerísimo plano, otras sutiles y esporádicas. A veces colaborando con I cantori moderni d'Alessandroni, o con Alessandro en solitario, maestro del fischio (silbido) junto con Nico Fidenco. No tenía tampoco problemas en cantar en directo durante la grabación o de registrar su voz más tarde, dando con ello pábulo al juego con las pistas, superponiendo su voz  sucesivamente hasta obtener como resultado un melodía grácil, onírica, de mayor profundidad cuando más leve resultaba. Fonemas que se adaptan a la melodía de una manera inexplicable, aparentemente sin significado y que, precisamente por no tenerlo, significan todo aquello que queramos imaginar. Es cierto que gran parte del atractivo de la bossanova más escueta y también más lírica procede de ahí, pero el prodigio de Edda es que lo hace con cualquier partitura, hasta llevarla a un escalón superior. Cuanto más obsesiva y cerebral es la música más se recrea para dotarla de grandeza. Cuanto más melódica y agradable más esporádica y sincopada es su voz. Apenas unas leves pinceladas que le de el color necesario, que la trascienda. Escuchen "Veruscka, Poesia de una donna" (Un documental acerca de la aristócrata y modela alemana Vera Von Lhendorf del que ya hablamos en el blog) o la inolvidable "Metti una será a cena" y tal vez entiendan aquello que tan mal intento explicarles.


Veruschka


Metti una sera a cena



"La donna invisibile" es quizá mi banda sonora preferida junto a "Una lucertolla con la pelle di donna". Es una partitura muy articulada, muy cerebral. Tenía una estructura musical que se adaptaba muy bien a mi modo de vocalizar"

(Edda Dell Orso)

La lucertolla con la pelle di donna




Es tan cierto eso que dice como es bien cierta su humildad y su modestia. En "La Lucertolla con la pelle di donna" podríamos decir que concurren varios Morricones; El Morricone experimental, con sus flirteos con el jazz y la música concreta del Gruppo d'improvisazione nuova consonanza y el Morricone dedicado a la exacerbación sentimental, al vuelo evocador. Un clavicordio amplificado, juguetón y lúgubre, nos transporta a ese limbo en el que, una vez más, la voz de Edda dell Orso, acaricia y mece, conforta y repara. En "La donna invisible" todo es de una sofisticación que impresiona. Pero no una sofisticación de cartón piedra, huera ni falsa, sino andante, sutil, una vez más naturale, hasta lograr conformar un ente propio, artístico y pleno en el que todo concuerda, llegando, en ocasiones, la perfección. 

Creo que era Dylan quién decía que un artista ha de tener cuidado de llegar a un sitio y pensar "Ya he llegado". Que cuando así piense todo se habrá terminado para siempre. También decía que la magia de la relación entre el artista y el público se mantendrá mientras estos tengan la impresión, cada vez que le miren a los ojos (que le escuchen en definitiva) la impresión de que nos está diciendo "Sé cosas que vosotros no sabéis". Y así, mientras se sepa navegar entre la humildad y la ambición, mientras que cada canción persiga ser una obra sin dejar de ser una canción todo irá de maravilla. Absolutamente natural.

Alla serenita (La donna invisibile)


I Bambini chiedone perche (Edda e i Cori nuovi angeli)











































Un altro mare (vergogna schifosi)



"Soy narcisista, perfeccionista, muy concienzuda. Extremadamente cuidadosa con todo aquello que canto aunque una vez finalizado, en manos del compositor, no me importa donde se va a añadir mi voz. Cantar para mi lo es todo, es una necesidad vital. La música es como una confesión, algo de qué y a quién hablarle íntimamente"































Ricordo di Lilia (Paolo il Caldo)

viernes, 25 de julio de 2014

CERRADO POR VACACIONES...







































Vacaciones, mudanza … New times coming at Villa Sicalíptica



NORO MORALES Saona
ALDEMARO ROMERO Y SU ONDA NUEVA El musiquito
ROBERTO MENESCAL Five four
JORGE BEN Take it easy brother Charlie
ASTRUD GILBERTO Take it easy brother Charlie
LOS ZAFIROS Bossa cubana
LOS ROCKING BOYS Llévame a la luna
TONY RENIS Perche, perche
STELVIO CIPRIANI Tintikitikitin
WILSON SIMONAL Nem vem que nao tem
SOLA Tabu, tabu
PABLO SUEÑA Tabú
RAY BARRETTO I wanna be a James Bond girl
EL CHICLES Babalú
ROBBY POITEVIN Bubba dub bossa
VIKI CARR Más que nada (Pow pow)
THE REMO FOUR Sing Hallelujah
THE SQUARE SET Ain't what i want
THE FANTASTIC LAS VEGAS I wish you love
RENEE AND RENEE Tú dices que sí
PEGGY LEE Allright, Okay, you win
TINO CONTRERAS Bacango
DAVE DAVANI FOUR Jive Samba
PAUL MAURIAT Let the sunshine
ANNIE GERMAIN Il fait chaud


miércoles, 16 de julio de 2014

VIAGGIO IN ITALIA Il Beat ¿Cos' é?








  Jamás logré entender por qué somos tan receptivos con los logros y hallazgos de la música anglosajona -uno el primero en dicha fila, que conste- y en cambio nos dejamos ir o directamente obviamos los incontables y espléndidos episodios realizados en otros ámbitos. 

 Aunque pensándolo un instante es posible que el adocenamiento que acarrea la imperiosa necesidad de modernidad y la comodidad que conlleva los lugares comunes tenga algo que ver. De todos modos, casi ya da igual. Esa es otra -y ya he perdido la cuenta- de mis derrotas.

 Lo que les propongo aquí no es otra cosa que hacer de la necesidad virtud. Asumir nuestras debilidades y evitar la impostura. Abandonarnos a la molicie y la diversión. Si de paso obviamos el cinismo condescendiente y nos centramos en la mirada tendremos avanzada una parte del camino. Una vez hecho ésto, si convenimos que es esa batalla perdida definitivamente y tampoco malgastamos nuestro tiempo en rebatir la valoración (escasa) y el aprecio (ínfimo) sobre lo creado -al lado de casa como quien dice- nos evitaremos polémicas innecesarias y estériles. Quedémonos con lo cercano -por geografía-  y lo próximo -por sensibilidad- y disfrutemos. En este caso de Italia, sin ir más lejos.

 No me queda entonces otra cosa más que asumir mi mediocridad y mi -quizá errado- punto de vista y apechugar con ello. No piensen que lo hago como tara exhibicionista. Tampoco, ni mucho menos, como exclusividad o elitismo. Simplemente es algo que está ahí. Por ello decidí ya hace tiempo permanecer en una esquina, molestar y hacer el menor ruido posible en una época en la que impera una pulsión irrefrenable por la novedad. Un tiempo en que la originalidad per se y el mañana han vencido al rigor y al pasado. Sostengo que en muchas ocasiones sin detenerse a valorar lo que de cimientos, sostén e inspiración tiene. Pero esa es otra cosa en la que también puedo estar equivocado. Digamos que he elegido un sendero y que me apetece mucho seguir recorriéndolo. 


 Guitarras eléctricas, Fuzz y flequillos tintados de verde. Motocicletas, el hermanísimo de pel di carota e historias truculentas. Versiones. Muchas versiones; De los Zombies, de Jefferson Airplane, de Arthur Brown, de los Kinks, de los Grassroots. Psicodelia andante y moderatto progresivo. Phasing, efectos de pistas y eco. El riff y el Beat ¿cos'e?. Soulmen oriundos y mucho drama se non è vero è ben trovato. Algún sitar como atrezzo, fulares y pantalones a rayas. La melodía, la ingenuidad, el arrebato y la ilusión. Tan lejos y tan cerca. Italia.








































I Ragazzi del Sole Atto di forza # 10








































Carlo Pavone Viva la liberta'








































Berry Window Preistoria preistoria








































La Nuova Cricca Senti ragazzo








































La Quinta Faccia Strano uomo






































I Ragazzi dai capelli verdi Un tipo per te








































I Motowns Fuoco








































La Macchie Rossa Luca









































Equipe 84 Ladro









































New Trolls Allora mi ricordo









































De De Lind Mille anni










































Jim Ivan and The Cossacks In un momento








































Rinaldo Ebasta Soffro, soffro







































I Pooh Nessuno potrá ridere di lei










































 The Black Stars Scrivo sui muri









































The Rokes Piangi con me









































I Corvi Dattemi una lacrima per piangere



Hugu Tugu Fino a ieri









































Gli Scooters La pigne in testa








































I Gemelli Non contare piu su di me








































I Kings Ma non e giusto